EN EL COLMENAR

   Nos dirigimos a Yunquera donde se encuentra el colmenar en las afueras del pueblo. Una vez allí nos vestimos con los trajes obligatorios de protección para recibir una amplia y detallada introducción a la apicultura, su historia y la recolección de la miel. El grupo verá como se tranquilizan las abejas para poder abrir las colmenas y sentirá la emoción de castrar una colmena (proceso de recolección de la miel) – si la temporada lo permite.

La experiencia de estar rodeado de estos insectos amables, trabajadores y pacíficos e irrumpir en su hogar y ver el resultado de su dura labor diaria para descubrir la organización perfecta de su sociedad no deja a nadie indiferente. El traje nos hace parecer a astronautas pero nos da un sentimiento de seguridad tranquilizante y el constante zum-zum tiene un efecto calmante que es esencial para acercarse a estos animalitos. Para no disturbarlos demasiado y causarles demasiado miedo se acercan nunca más que máximo 5 - 6 personas a la vez a la colmena.

Evidentemente el sabor y el color de la miel depende mucho de las flores y plantas que existen alrededor de las colmenas, por lo que aprenderemos mucho sobre la flora y los cultivos de la Sierra de las Nieves, que determina el aroma del producto final.

Desde tiempos inmemorables el ser humano se aprovecha de las abejas y de sus productos, ya que no se utiliza sólo la miel, pero también el polen, la jalea real, la cera y todos los demás productos que se pueden aprovechar de la apicultura y que normalmente son desconocidos.

La primera evidencia del aprovechamiento de abejas por parte de los egipcios en sus jeroglíficos data del año 2500 a. C. Es en el año 1500 a. C. cuando los hetitas escriben sobre las abejas, siendo ésta la primera evidencia escrita.

En España el primer manuscrito sobre la importancia de la apicultura data del 1100 a. C. y es de lo que denominamos Imperio Tartesio, asentado en Andalucía. La importancia de esta apicultura es tal que en el S. I d. C. el gaditano COLUMELA describió como era la apicultura de la época. Además hizo referencia al manejo de las colmenas.

Posteriormente esta cultura se mantiene por los árabes, que utilizaron la miel como componente principal en muchos de sus platos y postres.

El rey cristiano Alfonso X lleva a cabo las primeras ordenanzas sobre la Apicultura. Hasta el siglo XVIII se trata de una apicultura tradicional. En el siglo XVI MENDEZ DE TORRES escribe el primer texto sobre apicultura en España y además establece como se reproducen las abejas.

A partir de este siglo con el avance de los conocimientos científicos y sobre todo biológicos se llega a un conocimiento más profundo del comportamiento y del enjambre de las abejas. Todos estos conocimientos, apoyados en el invento de las colmenas móviles (Langtroth – 1895) produce el paso a una apicultura “industrial”, que garantiza la calidad y la cantidad de la miel durante todo el año, debido a la investigación y un conocimiento más profundo de los animales.

Hoy en día tendríamos graves problemas si desaparecieron las abejas, ya que son los principales responsables de la fertilización de nuestros alimentos básicos, las legumbres, verduras y frutas – una importancia que generalmente se subestima gravemente.

En esta ruta recuperamos las sabidurías que el hombre acumuló durante milenios sobre las abejas y las propiedades de sus productos, que se aprovechan en la apicultura, ya que no se trata solamente de este famoso sirope de color ámbar.

Esta actividad normalmente se combina con una visita al pueblo para conocer algunas de las calles más emblemáticas hasta llegar a la bodega “El Porfin” donde degustaremos los diferentes tipos de miel con las respetivas explicaciones.

Para romper el sabor del dulce se puede terminar con una degustación de otro producto típico de esta tierra – el vino, que aquí popularmente se llama “mosto” – acompañado de algunas tapas. A continuación regresamos a los vehículos.


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